Siempre fui un idiota empedernido, un completo egoísta, al final siempre era mejor de alguna manera solo pensar en mi, conseguía la manera de hacer parecer que hacia lo mejor para los demás mientras solo buscaba mi propio bien, era fácil ser feliz solo con lo que veía frente al espejo, con ser yo, hasta que llegaste tu, como en todos los aspectos de mi vida las cosas dieron mil vueltas, empezaba haber un sentido en todo, empece a conseguirle el sentido a que el mundo girara, empece a no quejarme de que se me pasaran los días rápidamente, yo sabia porque era, la felicidad le dio rapidez a mis latidos, y la rapidez de mis latidos me gritaba que había conseguido a la indicada, y si eres la indicada porque debería seguir siendo el mismo egoísta, se me hace mas fácil compartir mis fascinaciones contigo, mis logros y mi felicidad de la cual eres culpable, ahora solo me miro al espejo para saber como me veo al salir a verte y sonrió porque mas nunca llegue a ver al completo egoísta.
Lo que mi boca calla, mis dedos lo escribiran.