Siempre fui un idiota empedernido, un completo egoísta, al final siempre era mejor de alguna manera solo pensar en mi, conseguía la manera de hacer parecer que hacia lo mejor para los demás mientras solo buscaba mi propio bien, era fácil ser feliz solo con lo que veía frente al espejo, con ser yo, hasta que llegaste tu, como en todos los aspectos de mi vida las cosas dieron mil vueltas, empezaba haber un sentido en todo, empece a conseguirle el sentido a que el mundo girara, empece a no quejarme de que se me pasaran los días rápidamente, yo sabia porque era, la felicidad le dio rapidez a mis latidos, y la rapidez de mis latidos me gritaba que había conseguido a la indicada, y si eres la indicada porque debería seguir siendo el mismo egoísta, se me hace mas fácil compartir mis fascinaciones contigo, mis logros y mi felicidad de la cual eres culpable, ahora solo me miro al espejo para saber como me veo al salir a verte y sonrió porque mas nunca llegue a ver al completo egoísta.
Mientras las personas que más quieres guardan su futuro en maletas para emigrar a un lugar mejor quedamos pocos con la esperanza de que todo mejore o quizás que llegue un golpe de suerte que nos saque de aquí y nos lleve a un futuro mejor junto a ellos, quedamos pocos esperando que las despedidas acaben o que llegue el día en que las despedidas llenas de lágrimas se conviertan en bienvenidas con rostros de alegría, quedamos pocos que queremos lo mejor en el piso o la tierra donde nos paramos, esperamos que vuelvan esos tiempos de gloria, esos que ahora recordamos como los días que éramos felices sin saberlo, sobre todo los jóvenes que tenemos una idea un poco más simple de “esos días”, es triste decir adiós o mucho peor prepararte para decirlo, no se trata solo de que día a día vemos como se afecta nuestro mejor patrimonio que es nuestro país, se trata de que nos separan cada vez más, no solo en distancia sino en pensamiento, que se trata de que nos enfrentamos a nosotros mismos, y lo ...
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