Llego a mi vida, una chica sin temor a las despedidas, sin atención a opiniones de otros, una chica con una mente contradictoria, llena de un valor hacia si misma que cualquier egocéntrico envidiaría, por sentirse tan bien con ella o por lo menos por hacerle saber a los demás que nada ni nadie tiene derecho de hacerla sentir menos, una mujer real, con miedos y sueños por cumplir, con una vista clara del futuro que quiere y el que no quiere cambiar, amante de los buenos detalles, poco expresiva pero muy visual, una flor que me regalo el tallo de una flor para admirar las espinas y luego regalarme los pétalos.
Lo que mi boca calla, mis dedos lo escribiran.