Hola, Otro Indulgente. ¿Cómo estás? Hace rato que quería hablar contigo. Primero, te pido perdón: te he fallado. Sé que no lo sabes, pero te lo contaré. Se me olvidó cómo amar bonito. Olvidé cómo se sienten los besos en el cuello, los besos de pasión absurda, el desenfreno de estar enamorado. Te traicioné porque te quité eso que nos unía: la definición de nuestra relación. En resumen, lo que mi boca empezó a callar, mis dedos dejaron de escribirlo. Te ensucié tanto con presuntos amores que no tenía el valor de verte a la cara. Y cuando te veía desde lejos, era solo para tratar de recordar quién eras: momentos como cuando el pasado tocaba mi puerta, cuando me sentía solo, cuando intentaba recordar qué era lo que me hacía diferente... y la respuesta siempre fuiste tú. He empezado de cero. A veces te pienso en otro idioma, solo que al final siempre me pierdo y no logro llegar a ti. Te extraño, pero cuando te recuerdo, no sé si eres solo eso —un recuerdo—, o si sigues siendo parte de mí......
Hace un par de años en los cuales era una persona simple aunque quizas fui un poco audaz y suertudo, donde mi vida se lleno con alcohol, drogas, sexo y quizas muchos otros placeres poco puros que ni puedo recordar, pero tambien estaba llena de hambre, miseria, falsedad, tristeza y lagrimas, hoysi hablamos de quien soy no sabria decidir si soy mas que una mezcla de los dos, soy simple a los ojos de los demas, no soy un angel caido de el cielo para la persona para la que he intentado serlo, y mucho menos soy todo el contrario -o eso espero- ahora tengo ambiciones y ganas de vivir que disminuyen cuando no hay una razon, que lloran solas, que sufren cuando no tienen compañia, mi tristeza se esconde en lo mas profundo de mi y no la consigo y mucho menos la puedo combatir, no es parte de lo que mi intuicion puede comprender y pierdo en esa pelea magistral donde quiero ganar por intentar ser mejor pero nunca lo he sido solo pude esconder mis defectos que quieren hacer acto de presencia,...