Luego de largas noches, muchas canciones, unos pocos cigarrillos y las suficientes calles para pensar en todo esto que ahora llamo un "nosotros" solo surgía una pregunta sin respuesta la cual me daba tristeza y felicidad, un remolino de sentimientos encontrados pensando si está vez valdría la pena enamorarme de nuevo.
Conseguí eso que muchos ruegan, esa emoción que sale del corazón que te indica un nuevo inicio, conseguí sin duda ese miedo a perder a alguien, conseguí la tranquilidad de no querer más nada, pero aún más importante conseguí la felicidad de encontrarla.
Conseguí en unos ojos cafés mi paz, con una mirada que me calma, aparte se junta con una sonrisa que me alegra.
Se me dificulta escribir sobre ella, suele ser tan libre que a veces podría cohibirme de abrazarla solo por el hecho de preferir admirar su libertad y su sonrisa al sentirla, y es que ¡DIOS SANTO! Su sonrisa... ¿Cómo llamas al sentimiento de ser feliz solo por la felicidad del otro? No consigo manera de definir lo feliz que soy por tener la oportunidad de hacerla feliz, de verla en sus distintas facetas, de odiarla cuando toma su puesto de mártir o de verduga, de consentirla cuando se convierte en niña, y de llenarla de el amor que siento cuando solo quiere sentirse un poco ilusionada...
Ella no es fácil, y si lo fuera esto no sería tan perfecto, me ha hecho la vida cuadros, recuerda cada uno de mis errores, y se mira y juzga ella sola cuando comete los suyos, es una mujer que ya tiene su manera de vivir y pensar y no espera tener la necesidad de cambiar eso, pero tiene un toque de sensibilidad y cariño tan suyo que no podría compararlo con nada.
Y ahora solo me queda responder por fin aquella pregunta tan difícil de responder por la dificultad de aceptarlo...
¿Volvería a enamorarme?
-Sin duda una y otra vez, cada vez que me besé mirándome a los ojos mientras sonríe.
Gracias por hechizarme.
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