Volteándole un poco el lado a la moneda detrás del amor siempre existe un lado oscuro el amor es como el cielo con sus nubes blancas, pero hay un momento donde el deseo dentro de ese amor cobra vida y es cuando el cielo empieza a tornarse oscuro, empieza a llover y cambia tu día, y hoy le escribo a mi tormenta favorita, podría decir que es deseo y amor lo que la hace en este momento dueña de cada parte, cada sentido, cada espacio de mi, pero no lo se, hoy te escribo con deseo.
Pocas personas experimentas un nivel tan exagerado de deseo como el que llegamos a conocer algunos, la mayoría se basa en lo común; Una erección, un pensamiento corrompido, un mensaje mal interpretado y así. Pero que pasa cuando deja de ser tan básico, cuando todo empieza por lo menos lógico, cuando el deseo pide ser expuesto en palabras, actos, miradas, sonidos, besos, caricias, etc... ¿que pasa luego de eso? ya no puedes controlarlo y lo sabes, a partir de ese momento eres el esclavo mas fiel de un cuerpo y de sus acciones, pero sin embargo como en el ámbito sexual todo debe ser perfecto llega el momento donde dejas de ser el esclavo, te dejas llevar y llevas a esa persona contigo, la llevas pegada a ti, sintiendo de tus latidos hasta cada rose entre dos, la besas del pelo a los pies a veces de una manera literal, a veces no lo haces, a veces simplemente besas los lugares que sabes que debes besar, detallas cada parte de su piel, cada marca, cada tono, cada detalle que a ojos de idiotas no cuentan, conoces la textura de su piel, de sus labios y hasta de esos lugares que solo privilegiados podrían llegar, el deseo es tanto que hasta su sudor se vuelve dulce, y su saliva adopta un sabor a azúcar, el deseo es tanto que los minutos pasan al ritmo de los segundos, el deseo es tanto que el tacto de sus partes los hace volar entre las sabanas, el deseo es tanto que no importa nada, el deseo es tanto que no se agotara hasta que sea totalmente marcado en esa piel de la que ahora quieres hacerte dueño, el deseo es tanto que si hoy murieras revivirías solo para tenerla de nuevo.
Pocas personas experimentas un nivel tan exagerado de deseo como el que llegamos a conocer algunos, la mayoría se basa en lo común; Una erección, un pensamiento corrompido, un mensaje mal interpretado y así. Pero que pasa cuando deja de ser tan básico, cuando todo empieza por lo menos lógico, cuando el deseo pide ser expuesto en palabras, actos, miradas, sonidos, besos, caricias, etc... ¿que pasa luego de eso? ya no puedes controlarlo y lo sabes, a partir de ese momento eres el esclavo mas fiel de un cuerpo y de sus acciones, pero sin embargo como en el ámbito sexual todo debe ser perfecto llega el momento donde dejas de ser el esclavo, te dejas llevar y llevas a esa persona contigo, la llevas pegada a ti, sintiendo de tus latidos hasta cada rose entre dos, la besas del pelo a los pies a veces de una manera literal, a veces no lo haces, a veces simplemente besas los lugares que sabes que debes besar, detallas cada parte de su piel, cada marca, cada tono, cada detalle que a ojos de idiotas no cuentan, conoces la textura de su piel, de sus labios y hasta de esos lugares que solo privilegiados podrían llegar, el deseo es tanto que hasta su sudor se vuelve dulce, y su saliva adopta un sabor a azúcar, el deseo es tanto que los minutos pasan al ritmo de los segundos, el deseo es tanto que el tacto de sus partes los hace volar entre las sabanas, el deseo es tanto que no importa nada, el deseo es tanto que no se agotara hasta que sea totalmente marcado en esa piel de la que ahora quieres hacerte dueño, el deseo es tanto que si hoy murieras revivirías solo para tenerla de nuevo.
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