Otra carta sin dirección de envió pero con un único destinatario. Respondete a ti misma entre cada linea, entre cada pregunta. -¿No has pensado en tener piedad de mi? -¿No has pensado en que quizás mi corazón lo merezca? -¿No has pensado que me estoy destruyendo por ti? -¿No te ha llegado a la mente que te anhelo? -¿No has pensado que después de todo esto aun espero tu mensaje? Te lo responderé como si fuera un examen de preparatoria, aunque quizás tu nunca te lo preguntes. -Quisiera que tuvieras piedad de mi debilidad, de lo débil que sabes que soy sin ti, y que mi poca fortaleza recae en la esperanza de recuperarte y que todo estará bien. -Mi corazón no sufre, lo hago yo aunque ya no te vea, aunque ya no frecuente los mismos lugares que compartíamos, aunque ya le huya al hecho de recordarte, ya no apareces en mis conversaciones de WhatsApp, ya no publicas nada en Facebook, ya no estas en mis mensajes de texto recientes ni entre los favoritos de mis llamadas en el...
Lo que mi boca calla, mis dedos lo escribiran.