Muchas personas no deciden sus favoritos sobre algunos temas, yo si tengo un color favorito, un numero, un lugar o quizás varios, una persona, una palabra, una letra, pero nunca me habían preguntado cual era mi clave favorita, y aunque he tenido siempre las mismas claves numéricas, para cosas como el pin de desbloqueo del móvil o de las tarjetas de débito, había una que es mi favorita era la de mi laptop en aquel empleo tan perfecto que tenia, laptop que tenia nombre y apellido -el cual obviamente compartíamos por ella ser mi consentida tratada como una hija- esa que iniciaba mi musica favorita, esa que era mi complice en cada escrito, que guardaba cada una de las mejores canciones que existen de las que conozco, mi fiel compañera de dia, noche y hasta de cada madrugada junto a una taza de cafe o un cigarrillo, y como no extrañar aquello que le daba a mi vida sentido, si hoy en dia conozco personas con quienes he compartido la misma cantidad de tiempo o mas y no me conocen tanto ni me proporcionan tanta felicidad como ella, mi hermosa Samanta.
Mientras las personas que más quieres guardan su futuro en maletas para emigrar a un lugar mejor quedamos pocos con la esperanza de que todo mejore o quizás que llegue un golpe de suerte que nos saque de aquí y nos lleve a un futuro mejor junto a ellos, quedamos pocos esperando que las despedidas acaben o que llegue el día en que las despedidas llenas de lágrimas se conviertan en bienvenidas con rostros de alegría, quedamos pocos que queremos lo mejor en el piso o la tierra donde nos paramos, esperamos que vuelvan esos tiempos de gloria, esos que ahora recordamos como los días que éramos felices sin saberlo, sobre todo los jóvenes que tenemos una idea un poco más simple de “esos días”, es triste decir adiós o mucho peor prepararte para decirlo, no se trata solo de que día a día vemos como se afecta nuestro mejor patrimonio que es nuestro país, se trata de que nos separan cada vez más, no solo en distancia sino en pensamiento, que se trata de que nos enfrentamos a nosotros mismos, y lo ...
Comentarios
Publicar un comentario