Otra carta sin dirección de envió pero con un único destinatario.
Respondete a ti misma entre cada linea, entre cada pregunta.
-¿No has pensado en que quizás mi corazón lo merezca?
-¿No has pensado que me estoy destruyendo por ti?
-¿No te ha llegado a la mente que te anhelo?
-¿No has pensado que después de todo esto aun espero tu mensaje?
Te lo responderé como si fuera un examen de preparatoria, aunque quizás tu nunca te lo preguntes.
-Quisiera que tuvieras piedad de mi debilidad, de lo débil que sabes que soy sin ti, y que mi poca fortaleza recae en la esperanza de recuperarte y que todo estará bien.
-Mi corazón no sufre, lo hago yo aunque ya no te vea, aunque ya no frecuente los mismos lugares que compartíamos, aunque ya le huya al hecho de recordarte, ya no apareces en mis conversaciones de WhatsApp, ya no publicas nada en Facebook, ya no estas en mis mensajes de texto recientes ni entre los favoritos de mis llamadas en el dialer de mi celular, están escondidas aquellas fotos tuyas que tanto me gustaba añorar, ya no es mi corazón que busca llorar por ti, es mi mente que te asocia a todo.
-Si me destruyo, no se si lo hago de peor manera convenciéndome de que ya acabo o que volverás, o quizás el conjunto de que no decido aun que haré, eres inolvidable.
-Te deseo en cada momento bueno o malo, en cada sonrisa mía para regalarles animo, en cada ámbito y aspecto de mi vida, te has vuelto irreemplazable.
-Si lo espero, no con las mismas ansias que antes, ya estoy resignado a no recibirlo, estoy cumpliendo mi récord de días sin escribirte y no siento la necesidad de que me hieras, sin embargo te necesito, también eres inexplicable.
Si lees esto no espero que me escribas, espero solo que lo sepas allá en las sombras donde estas escondida, porque quiero dejarte irte aunque de verdad no pueda, prefiero amarte estando lejos sin hacerme daño.
Te sigo deseando lo mejor, pero ten piedad de mi.
Tu antiguo amor.
Comentarios
Publicar un comentario