Siempre llega alguien dispuesto a darte una dosis de poesía, a darte placer, a vivir del deseo que te siembra su presencia ¿pero en que momento hablamos de eso?; curiosamente es un caso en el que no se habla y simplemente se actúa. Como la mayoría de mis escritos esto trata de lo que vivo, de lo que siento o me hacen sentir, este escrito trata de lo insaciable que estoy de la presencia de una persona que me llena con su mirada tan desnuda como su cuerpo cuando esta frente a mi. Aquella chica no entra en el "es de esas", nunca he podido compararla, es difícil permitirse ser de alguien a quien no entiendes pero sin duda alguna ella no me pregunto y simplemente me hizo suyo, se convirtió en mi ritual, en mi Dios, mi única creencia, en el deseo persistente en mi mente, con solo pensar en ella en una esquina de mi habitación mirándome semi desnuda esperando mi aprobación a deseando ver mi deseo estallar para hacerse con el y dejarme sin respiración, muriendo de ganas de besarla de...
Lo que mi boca calla, mis dedos lo escribiran.