Siempre llega alguien dispuesto a darte una dosis de poesía, a darte placer, a vivir del deseo que te siembra su presencia ¿pero en que momento hablamos de eso?; curiosamente es un caso en el que no se habla y simplemente se actúa.
Como la mayoría de mis escritos esto trata de lo que vivo, de lo que siento o me hacen sentir, este escrito trata de lo insaciable que estoy de la presencia de una persona que me llena con su mirada tan desnuda como su cuerpo cuando esta frente a mi.
Aquella chica no entra en el "es de esas", nunca he podido compararla, es difícil permitirse ser de alguien a quien no entiendes pero sin duda alguna ella no me pregunto y simplemente me hizo suyo, se convirtió en mi ritual, en mi Dios, mi única creencia, en el deseo persistente en mi mente, con solo pensar en ella en una esquina de mi habitación mirándome semi desnuda esperando mi aprobación a deseando ver mi deseo estallar para hacerse con el y dejarme sin respiración, muriendo de ganas de besarla de la cabeza a los pies, muriendo por sus besos, por su lengua rozando la mía ocasionalmente, por sus manos en mi espalda dispuestas a descontrolarme y dejarme sin aliento para poder hacer conmigo lo que quiera, no comprendo como un cuerpo puede encender mi mente de tal manera, me enciende los sentidos, la vida, los sueños, me hace querer ver mas allá, que gloria llegar al cielo en manos de alguien, que bendición el poder ser de su total pertenencia, que grato sentir el placer en cada sentido, el placer de ser suyo y de estar constituido por la regla de no querer algo mas, no podría desear mas un cuerpo que aquel que sin duda se a convertido en mi mejor vicio, uno al que no estoy dispuesto a renunciar, podría desearla cada segundo así este a mi lado, podría besarla todo un día sin cansarme, podría dejar de comer, de pensar, de vivir a cambio de sus besos que sin lugar a dudas me tienen en el cielo, y me niego a caer.
Como la mayoría de mis escritos esto trata de lo que vivo, de lo que siento o me hacen sentir, este escrito trata de lo insaciable que estoy de la presencia de una persona que me llena con su mirada tan desnuda como su cuerpo cuando esta frente a mi.
Aquella chica no entra en el "es de esas", nunca he podido compararla, es difícil permitirse ser de alguien a quien no entiendes pero sin duda alguna ella no me pregunto y simplemente me hizo suyo, se convirtió en mi ritual, en mi Dios, mi única creencia, en el deseo persistente en mi mente, con solo pensar en ella en una esquina de mi habitación mirándome semi desnuda esperando mi aprobación a deseando ver mi deseo estallar para hacerse con el y dejarme sin respiración, muriendo de ganas de besarla de la cabeza a los pies, muriendo por sus besos, por su lengua rozando la mía ocasionalmente, por sus manos en mi espalda dispuestas a descontrolarme y dejarme sin aliento para poder hacer conmigo lo que quiera, no comprendo como un cuerpo puede encender mi mente de tal manera, me enciende los sentidos, la vida, los sueños, me hace querer ver mas allá, que gloria llegar al cielo en manos de alguien, que bendición el poder ser de su total pertenencia, que grato sentir el placer en cada sentido, el placer de ser suyo y de estar constituido por la regla de no querer algo mas, no podría desear mas un cuerpo que aquel que sin duda se a convertido en mi mejor vicio, uno al que no estoy dispuesto a renunciar, podría desearla cada segundo así este a mi lado, podría besarla todo un día sin cansarme, podría dejar de comer, de pensar, de vivir a cambio de sus besos que sin lugar a dudas me tienen en el cielo, y me niego a caer.
Comentarios
Publicar un comentario