Una tarde fui victima de mi ignorancia, había hablado de un girasol sin espinas que me conquistaba, totalmente ignorante -gracias a la misma ilusión- que los girasoles no las poseen, son flores puras y hermosas, cosa que he tenido en la cabeza porque para mi ironía yo tuve un girasol que si tenia espinas, de las cuales me fui clavando en las manos al aferrarme mas a el, a lo que significaba, a pesar de las marcas que dejo en mi piel, era incomprendido marchitaba y renacía por si solo, no necesitaba el agua ni el sol, tampoco necesitaba un florero ni estar en mis manos, estoy seguro de que si hubiera querido volar lo habría logrado, irónicamente por primera vez me vi con alguien que no me ponía en su primer lugar a pesar de florecer para mi, hoy se seco, se enterró, se fue sin mi y allí fue cuando abrí los ojos y me di cuenta que mi vida era un jardín y que me había quedado sin la única flor que le daba color.
Luego de estar a tu lado, luego de minutos de sentir tus labios, de sentirte viva ante mi, de volver a besarte como la primera vez, asi con mas amor que pasion, con los latidos mas fuertes del mundo, con esa atmosfera donde solo caben dos, creando una extension de aquel mundo que era solo nuestro, luego de mentirte con todas mis verdades, de disfrazar mis verdades en mentiras en tus ojos para convencerte sin tu concentimiento, luego de sentir que te amo amandote, luego de desear no dejar de hacerlo por mucho tiempo, luego de resignarme a que te quiero siempre, de que te quiero infinita en mi y para mi, no de mi propiedad, tu eres tuya y de tus decisiones pero si como arrendatario principal del derecho de amarte, con solo espacios para inquilinos como tu familia, luego de ser tan mia sin aceptar serlo te pregunto: ¿de verdad hace falta perdernos por completo para encontrarnos? Porque te lo juro que en lo que a mi respecta no existe mejor adquisicion que tu tiempo y tu amor.
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