Hay ciertas cosas que delatan tus sentimientos sobre una persona, en el caso de los escritores, cantantes, y pintures es que no podemos evitar las ganas de plasmarlo en algún lugar, en este caso escribo...
No sé si le habrá pasado a alguna persona o soy solo yo quien no consigo una unión perfecta entre el amor y el deseo, no los consigo juntos luchando por una misma persona, el deseo es tan suelto y simple y el amor tan delicado e intenso que haría falta mucho más que unir a Walter Riso y Paulo Coelho para definir su unión en perfecta armonía, todos sabemos que un hombre puede desear a cualquier mujer sin tan siquiera quererla en su vida, es una cuestión de momento que en cuestión de segundos expira, a diferencia de cuando amamos que nos convertimos en piezas frágiles y de alto valor en un mercado devaluado de personas con carencia de sentimientos.
Hace días que mi cerebro se debate entre la libertad del placer y el compromiso del amor, compromiso y miedo, aquel que queda luego de una herida que será difícil de sanar y que las verdad nos aterra volver a abrir, se nos hace más fácil decidir que el placer es más real, sabemos cómo funciona y en pocas ocasiones te deja hecho trizas, eso es cuando tenemos el poder de elegir ¿Pero si no? Y si nos sentimos obligados a querer a una persona porque nos encanta su dulzura, su ser, porque no creemos conseguir alguien igual de nuevo y simplemente no queremos perderla, como darle un espacio al deseo si cada placer ha adquirido una fecha de caducidad por defecto? Pero he allí el dilema deseas tanto ese cuerpos hacer tuyo ese gesto de rebeldía, imaginas ese cuerpo siendo de tu propiedad y la verdad no suena tampoco tan mal, lo quieres, la quieres, la deseas y es un sentimiento, uno al que quizás le perdiste el significado ¿y si esa persona lo encuentra y te lo enseña? te hace suyo y se convierte en tu completa adicción y deja de ser solo sexo para convertirse en tu alimento o tu razón para ser mejor con ella o para ella, allí es donde cabe la duda de si el amor y el deseo conviven en un ser.
¿Pero si me convierto en suyo y el placer nunca acaba?
¿Y si la amo pero no logra ella amarme a mi?
¿Y si solo la amo pero reprimo mis ganas de hacerla mía?
¿Y si la hago mía y reprimo mis ganas de amarla?
¿Y si tan solo es un juego y no sé usar las cartas?
¿O qué tal si es mi vida la que estoy dejando pasar?
"En este momento te quiero y te deseo, conozco muy bien sus diferencias, mucho más que las nuestras... ¿Y qué tal si me quieres y me deseas y yo dejo de pensar en mí vida y empiezo a pensar en la nuestra?" JB.
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