Me recuerdo muy bien en ese amplio final buscándola en fotos, pero de las anteriores, aquellas cajas repletas de nuestros recuerdos, recuerdo sentirme complacido con aquellas memorias, me satisfacía verle feliz en aquel pasado llamado nuestro, me llenaban sus sonrisas, conmigo, al mirarme o sin mí, de igual manera estaba ese brillo en sus ojos que yo creé, busque verla sin que supiera que lo hacía, hasta ese día en que vi una nueva foto, de su presente sin mi compañía con una sonrisa, sin mi, sin mirarme y sin el brillo en sus ojos que yo ocasionaba, en esa fotografía no vi a quien yo amaba o quien aún me hace suspirar, solo me encontré con el dolor del fantasma de mi mayor felicidad.
Mientras las personas que más quieres guardan su futuro en maletas para emigrar a un lugar mejor quedamos pocos con la esperanza de que todo mejore o quizás que llegue un golpe de suerte que nos saque de aquí y nos lleve a un futuro mejor junto a ellos, quedamos pocos esperando que las despedidas acaben o que llegue el día en que las despedidas llenas de lágrimas se conviertan en bienvenidas con rostros de alegría, quedamos pocos que queremos lo mejor en el piso o la tierra donde nos paramos, esperamos que vuelvan esos tiempos de gloria, esos que ahora recordamos como los días que éramos felices sin saberlo, sobre todo los jóvenes que tenemos una idea un poco más simple de “esos días”, es triste decir adiós o mucho peor prepararte para decirlo, no se trata solo de que día a día vemos como se afecta nuestro mejor patrimonio que es nuestro país, se trata de que nos separan cada vez más, no solo en distancia sino en pensamiento, que se trata de que nos enfrentamos a nosotros mismos, y lo ...
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