Recuerdo perfectamente el día que llegaste a mi vida, venias
vestida de muchas cosas, entre ellas estaba la madurez, las ganas de ser hombre
antes de tiempo, de dejar de verme como un niño, en realidad recuerdo la
primera vez que te toque, teniéndote en mis manos ya no era igual, empecé a
verte dañina, la primera vez que te probé me parecía estúpido, como alguien podía
dejar su vida en ti, y me preguntaba frecuentemente cuál era la recompensa o el
beneficio de tenerte, poco a poco te fui alejando, al igual que el círculo de
amigos que nos unían, hasta que un día volviste para no irte nunca, viniste
acompañada de amor, de compañía y de verdadera madurez, al igual que tu compañía
se volvió dolor y empezaste a ser lo único que no se iba de mi vida, tenerte
era tan dañino como enamorarme o como confiar y sin embargo no me importaba,
recuerdo muy bien las pocas veces que intente dejarte para continuar con mi
vida, nunca te has ido y no quiero dejarte ir, es irónico porque ya empiezas a
asustarme, me estas matando, ya no me das nada y no sé cómo explicar porque aun
sigues aquí, solo sé que te quiero y te odio y la verdad cuando no estas me haces
falta, si de verdad fueras una persona te amaría tanto, solo te pido un momento
que me dejes respirar y te vayas al igual que se han ido mis miedos con tus
restos, gracias por tu compañía pero temo, que ya no quiero que me hagas más
daño.
Para: Mi cigarrillo vestido de dama.
De: Tu fiel portador.
P.D. Déjame decirte adiós.
Para: Mi cigarrillo vestido de dama.
De: Tu fiel portador.
P.D. Déjame decirte adiós.
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