Somos seres humanos dependientes de las razones, corazonadas, sentimientos y ganas, nos encanta ser optimistas y rogar al destino coincidir con alguien al nivel de nuestras pretenciones, es contradictorio pensar que somos dueños de las personas que cayeron a nuestros pies y esclavoz de las que no lo hicieron, algo polemico e inentendible pero cierto, nos convertimos en extraños cuando nos enamoramos gracias a ese miedo ironico de que nos dejen, y sin saber nos convertimos en todo lo que cualquier persona dejaria para ser feliz, pero cada ser humano es mas optimista que otro y en realidad eso nos hace reales y estupidamente increibles, eso de ser complicados a los seres humanos nos queda bien.
Mientras las personas que más quieres guardan su futuro en maletas para emigrar a un lugar mejor quedamos pocos con la esperanza de que todo mejore o quizás que llegue un golpe de suerte que nos saque de aquí y nos lleve a un futuro mejor junto a ellos, quedamos pocos esperando que las despedidas acaben o que llegue el día en que las despedidas llenas de lágrimas se conviertan en bienvenidas con rostros de alegría, quedamos pocos que queremos lo mejor en el piso o la tierra donde nos paramos, esperamos que vuelvan esos tiempos de gloria, esos que ahora recordamos como los días que éramos felices sin saberlo, sobre todo los jóvenes que tenemos una idea un poco más simple de “esos días”, es triste decir adiós o mucho peor prepararte para decirlo, no se trata solo de que día a día vemos como se afecta nuestro mejor patrimonio que es nuestro país, se trata de que nos separan cada vez más, no solo en distancia sino en pensamiento, que se trata de que nos enfrentamos a nosotros mismos, y lo ...
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