A veces nos rehusamos a ser utilizados, sin duda alguna ese miedo a volver a sufrir nos controla y no podemos juzgarlo, por eso me gusta comparar la idea del amor moderna con las rosas, hermosas y con un aroma precioso que le da vida a cualquier lugar con su color, pero cuando la belleza se va hay que cuidar el tallo donde se encuentran las espinas para verla de nuevo florecer, así también somos nosotros, al inicio llenamos la vida de las personas que nos acompañan de color y vida, en algunos casos cuando somos las rosas lo damos todo esperando que se queden cuando solo quede el tallo y algunas veces sucede pero muchas veces no, y justo allí olvidamos que tenemos una ventaja sobre aquellas flores ¡nosotros si podemos regarnos!
Yo tuve la suerte de ser regado, y aún lo soy.
En mi guerra contra mí mismo conseguí luz en unos ojos café disfrazados de pasión, ojos que iluminarían cualquier día si supieran hechizarlos, luego de tanto esfuerzo ahora quizás soy un pétalo, y es mi turno de regar mi rosa.
Mi rosa estuvo desde hace tanto en mi vida que no puedo definir una fecha aunque es mi rosa hace solo algunos años, mi rosa es singular sabe quién soy mucho más que yo, sabría definirme en 3 palabras si se lo pidieran aunque quizás una de esas palabras no sean parte precisamente de un buen léxico, mi rosa me ha amado desde aquel día que sus ojos le sonrieron a los míos, lástima que los míos eran ciegos y me hicieron perder mucho tiempo para darme cuenta que es todo lo que quiero, no quiero un jardín, la quiero a mi lado al despertar, cerca de mi mano a la hora de comer, quiero a mi rosa vestida de niña y de adulta, no voy a negar que me encanta mi rosa desnuda, y mucho menos que no me muero de amor al verla bailar, yo le canto a mi rosa siempre a pesar de que no esté cerca de mi, le he dedicado cada una de las canciones que me hacen recordarla y las que no quisiera nunca comparar con nosotros, mi rosa es fuerte y se ha mantenido llena de pétalos solo para iluminarme a mí, está rosa se merece mi amor, el amor que me hizo volver a sentir y admirar, esta rosa es vida y es la mía justamente, está rosa es la que un día tendré el honor de llamar mi esposa, sin duda alguna me esforzaré en qué jamás caigan sus pétalos pero no me asusta conocer su tallo ya que está rosa particularmente tiene solo una espina...
Y soy yo.
Yo tuve la suerte de ser regado, y aún lo soy.
En mi guerra contra mí mismo conseguí luz en unos ojos café disfrazados de pasión, ojos que iluminarían cualquier día si supieran hechizarlos, luego de tanto esfuerzo ahora quizás soy un pétalo, y es mi turno de regar mi rosa.
Mi rosa estuvo desde hace tanto en mi vida que no puedo definir una fecha aunque es mi rosa hace solo algunos años, mi rosa es singular sabe quién soy mucho más que yo, sabría definirme en 3 palabras si se lo pidieran aunque quizás una de esas palabras no sean parte precisamente de un buen léxico, mi rosa me ha amado desde aquel día que sus ojos le sonrieron a los míos, lástima que los míos eran ciegos y me hicieron perder mucho tiempo para darme cuenta que es todo lo que quiero, no quiero un jardín, la quiero a mi lado al despertar, cerca de mi mano a la hora de comer, quiero a mi rosa vestida de niña y de adulta, no voy a negar que me encanta mi rosa desnuda, y mucho menos que no me muero de amor al verla bailar, yo le canto a mi rosa siempre a pesar de que no esté cerca de mi, le he dedicado cada una de las canciones que me hacen recordarla y las que no quisiera nunca comparar con nosotros, mi rosa es fuerte y se ha mantenido llena de pétalos solo para iluminarme a mí, está rosa se merece mi amor, el amor que me hizo volver a sentir y admirar, esta rosa es vida y es la mía justamente, está rosa es la que un día tendré el honor de llamar mi esposa, sin duda alguna me esforzaré en qué jamás caigan sus pétalos pero no me asusta conocer su tallo ya que está rosa particularmente tiene solo una espina...
Y soy yo.
Comentarios
Publicar un comentario