Una tarde de un mes cualquiera, de cualquier año, teniendo cualquier edad, en una pequeña ciudad de Venezuela llamada Maracay, solo entendiendo lo horrible que es una vida sin un celular en la mano, se que luego de conseguir quitarle su celular a mi mejor amiga recibí una llamada y resulto ser mi tío; Armando. Y empezó a regañarme y reprocharme porque yo no estaba en el aeropuerto tomando mi vuelto a Miami, yo creo no saberlo o quizás no lo recordaba solo se que estaba lejos de cualquier aeropuerto cercano, sin hacer siquiera una maleta agarre mi pasaporte y salí de mi casa vía algún aeropuerto para tomar mi vuelo, en cuestión de horas estaba en Miami, había logrado llegar a Miami y estaba en un bulevar que no se parecía en realidad a uno correspondiente al estado de Florida, era amplio con un suelo de piedra beige, estructuras a su alrededor que no parecían nada recientes, en realidad parecía un bulevar de Europa pero se que yo estaba embelesado con la belleza de ese lugar que no era mi país y admirando la tranquilidad de cualquier persona que lo recorriera, y lo vi, mi tío venia camino hacia mi como siempre, era mi mejor amigo dando pasos tranquilos viéndome feliz de que estuviera allí ahora cerca de el, yo estaba feliz de verlo, tenia tiempo sin verlo, era emocionante, se que le pedí la bendición como acostumbramos decir en mi país, supongo que la bendición de Dios es el mejor saludo que puede recibir una persona y por eso aquella tradición, me abrazo, me pregunto como estaba, me miro feliz y sorprendido de que yo estuviera allí, lo notaba en sus ojos que estaban muy escondidos en sus parpados los cuales no se había acostumbrado a abrir mucho, pues tenia ojos claros pero no tenia las mas mínimas intenciones de mostrárselos a todo el mundo, y pues empezamos a caminar, me pregunto que tal el viaje, porque andaba sin maletas, se rió un poco cuando le conté que prefería andar desnudo que perder el vuelo así que la había dejado, cruzamos saliendo un poco del bulevar, yo llevaba el teléfono de mi amiga; Nanny. Un samsung S4, lindo teléfono de hecho, siempre he querido tener uno, en fin iba subiendo snapchat's con emoción, tomando fotos y feliz de andar con mi tio, cuando veo que se acerca una moto y juro sentir el susto en mi piel pensando que me robarían ese celular que no era mio, pensé en Nanny matándome por sacar su celular en la calle hasta que recordé que no estaba en Venezuela y me eche a reír y escribirle a Nanny lo chistoso de aquel momento, luego llegamos caminando a una casa grande y espectacular, en realidad no la recuerdo muy bien, solo se que quede fascinado al entrar, mi tío me presento dos chicos de mi edad, tampoco se sus nombre o no recuerdo si en realidad en algún momento los supe, la chica era rubia con unos ojos claros hermosos, era delgada con unas medidas totalmente coordinadas con el tamaño de su cintura y su altura era hermosa y desde ese instante me fascinaba, el chico solo se que era de mi tamaño, pues soy alto, mido aproximadamente 1,75m, y que tenia el cabello negro, pues me jalaron fuera de la casa obligándome a ir a cualquier lugar que ellos quisieran ir y al cabo de un momento estábamos de nuevo en Maracay, en un centro comercial que se llama "Las Américas", no entendí porque habían decidido estar allí pero la chica estaba feliz y eso me resultaba genial, supongo que pretendía gustarle así que le mostré tranquilidad, recuerdo que no hicimos mas que caminar y era suficiente, hable mucho con la chica y me fascinaba, no recuerdo de que pero estaba fascinado con ella, me encantaba, hasta que tuvimos que ver el reloj y estábamos cerca de la hora del vuelo de vuelta a Miami, corrimos y yo les comente sobre los moto taxi, era chistoso pero nos montamos los tres en una moto junto con el señor que manejaba y era genial íbamos riéndonos de cometer una infracción de transito de esa manera pero en ese país era normal y era muy divertido el hecho de que no importaba y de que nos estábamos divirtiendo de cosas que si nuestros padres nos vieran dejarían de ser divertidas, logramos llegar al aeropuerto y finalmente estábamos en casa, ya en Miami en la casa impresionante de la que hable antes, había una piscina, entramos ella y yo, hablando de tantas cosas, estaba muy cerca de ella, viéndola admirado, me encantaba todo de ella, era sencilla, era perfecta, hasta que salimos de la piscina por alguna razón extraña me estaba despidiendo, tenia que decirle adiós, a mi tío y a ella, me despedí, y ella me dio un beso en la mejilla que no habrá manera de que olvide, me estremeció todo, abrace a mi tío y camine hacia la puerta que alumbraba como el sol y el salir a lo que se suponía era la calle desperté; un poco decepcionado de que todo fuera un sueño pero fascinado de poder soñar con algo tan perfecto, espero volver a conseguirla en mis sueños y espero ver a mi tío pronto, donde sea sera la misma alegría, aunque ese sueño que ya como todos se desvanece en mi mente me dejo algo que aprender y es que...
"Nunca es tarde para seguir soñando, mas aun cuando ya no quieras soñar habrá algo que te obligara a hacerlo, los sueños son infinitos y tu eres el que decides si los volverás realidad" Jb.
"Nunca es tarde para seguir soñando, mas aun cuando ya no quieras soñar habrá algo que te obligara a hacerlo, los sueños son infinitos y tu eres el que decides si los volverás realidad" Jb.
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